Biografías: Hoy, Damián (por Andrés)

Nos ocuparemos en esta hermosa velada de destacar los más importantes matices de la vida tanto profesional como íntima del primer guitarrista de Checkpoint, el miembro más reciente, el que más sabe de música, y quizá el más trolo. Jajajajajaja... qué palabra tan graciosa... "trolo"... Jajajajajaja...
Damián Villarreal nació a fines de 1986 en Discordia, entre ríos lejanos que bajan y se pierden. Sí, ya sé que no tiene demasiado sentido, pero necesitaba meter un chiste sumamente idiota de entrada. Habíase quedado dormido dentro del vientre materno, tal cual le seguiría pasando en la actualidad, pero en los colectivos, por lo que fue necesario utilizar fórceps. Sus primeras palabras consistieron en una expresión que a la vez era queja e insulto hacia los galenos que se ocuparon de su parto: "no jodan, putos". Esa se convertiría en su frase de cabecera desde ese momento hasta la fecha.
Ya desde el preescolar probaría, de mano de una niña que hoy en día trabaja para la revista Playboy (escribiendo las notas, gentes de mente pútrida), el agridulce y embriagador sabor del ácido lisérgico, vicio que lo acompañaría durante los años subsiguientes. Extrañamente, pasó toda la primaria sin problemas ya que, a pesar de su paupérrimo comportamiento y sus trabajos carentes de coherencia, sus maestros interpretaban su mirada ensoñadora como la de un auténtico visionario.
Fue a los trece años cuando, tras una hospitalización decidió dejar el LSD, y también vender un monitor LCD que había comprado porque "le falta la parte de atrás". Caminando por Santa Fe y Callao había contenido la respiración durante diez minutos creyendo que en realidad estaba buceando. Tras probar diversos tratamientos, fue finalmente un viejo verde el que le puso fin a su calvario: un movimiento Jedi, y todo fue olvidado.
En la secundaria, rebajado al rango de alumno normal, Damián comenzó a sentir la necesidad de tener algo en qué destacarse. Probó consumir cantidades industriales de opio diariamente, pero al escuchar la cita de Marx "la religión es el opio de las masas", pensó que además de fumar, comer muchas masas y encima ir a misa los domingos era demasiado para él, y lo dejó. Fue entonces cuando apareció la guitarra: la encontró, curiosamente, en un envoltorio de regalo que decía "Andrés", justamente el día del cumpleaños de quien sabe qué miembro de su familia. Tras el miedo inicial, se animó a acercarse a ella, y tras olerla, golpearla y rascarse el culo, descubrió que tocando las cuerdas se producían diferentes sonidos, así que decidió ahondar en el estudio del instrumento. Y de la guitarra también, ya que estaba.
Entre discos de Queen, Guns 'N' Roses, Fito Páez y Charly García, llegaron las primeras señales de virtuosismo. Una radio local lo invitó a tocar (las radios visitantes eran demasiado conservadoras para difundir su estilo), y tras declarar que "Pappo es un viejo pelotudo que no puede tocar ni un culo en una manifestación, seguro que un día se da un palo que te la voglio dire con esa moto de mierda", tocó una versión metalera de "Todas tus canciones", de Daniela Herrero. Esta emisión llego a oídos del malhadado representante musical conocido como Patete, quien enseguida le ofreció a Damián un contrato de por vida, tres Capitán del Espacio y un Bobbygoma. Damián aceptó sin miramientos, ya que ese día había ido al Santa Lucía por un desprendimiento de retina. Fue justamente Patete el que le hizo probar de la buena: le presentó a María Leal, la mucama bonachona de "Grande, Pa", la cual se encamase con don Arturo. El flechazo entre ambos es instantáneo y incluso un celíaco moriría sólo de ver tanta masa junta. Desgraciadamente, el romance no duraría mucho ya que según Leal "Damián me discrimina por no haber terminado la primaria, él sólo me ve como una cara bonita y un cuerpo atractivo".
Ya terminada la secundaria, Damián se encontraba ansioso por conseguir un trabajo para que no lo rajaran a patadas de la casa. Patete le consigue un puesto de promotor de quesos para SanCor, un trabajo tan agradable que le traería placeres como escuchar numerosas historias de vida y quejas de personas de la tercera edad, presenciar los atronadores rugidos anales de un carnicero descompuesto en un baño de servicio, y aconsejar a Amadeo Carrizo en cuanto a qué yogur lo ayudaría más a ir de cuerpo. Tristemente real.
Tres meses y un par de teléfonos celulares menos después, Damián abandonaría el trabajo, en gran parte debido al acoso del ex arquero de River, quien comenzó a padecer una extraña e incontenible diarrea. Después de un breve período de "estar juntando meo", su representante le consiguió trabajo como armador de cabinas para locutorios. El primer paso fue aprender a no quedarse encerrado dentro de ellas.
La siguiente brillantez del inconmensurable genio patético (es decir de Patete) fue acercarle a Damián un CD con temas de una banda conocida como Checkpoint, de la que ya formaba parte su hermano Andrés debido a algo que las malas lenguas llamarían "soborno", y ofrecerle unirse a ellos. "Ni en pedo" fue la categórica respuesta del guitarrista. Como réplica, el representante retornó al rato con una guitarra en una mano y una peluca rubia en la otra. "O tocás o te vas a chupar pijas en Puente 12", le dijo a Damián, quien tras considerar que Puente 12 es un lugar feo para volverse de noche, aceptó unirse a la banda, cual Ringo de los Beatles.
Actualmente, los demás miembros de Checkpoint lo utilizan de mandadero para que les traiga bebidas, llame al mozo o diga la palabra "trolo" cada vez que se sienten aburridos, tristes o desilusionados. Quizá algún día vea realizadas sus ambiciones. Y los mate...





