Biografías: Hoy, Patete (por Carla)

Antes de invitarlos a leer las líneas que siguen, quiero que todos ustedes, mis queridisimos lectores, estén enterados de que esto no fue sacado de la galera. Si el señor Andrés Villarreal (como Villareal pero con dos "r") me invitó a este bloque cultural, es porque quizás nadie sepa más que yo de la vida del particular personaje del que hoy nos compete hablar. Además ya tengo experiencia en estas cosas, la semana pasada di un seminario sobre fruta en una reunión de licenciados de filosofía.
Para quienes hoy en día conocen a la "mascota" de Checkpoint (a quien de ahora en màs llamaremos "Patete" y no por su nombre por cuestiones de copyright), no se han llevado de él más que una imagen inocente y monosilábica, y esa envidiable particularidad suya para decir LA palabra justa en el preciso momento, siempre. Pero ya que esta es una biografía no autorizada (cuando le pidieron autorización a Patete, respondió con un "cuac" sarcástico... cuac), vamos a revelar el pasado sucio de todo rockero que cae tan bajo como para disfrazarse de pato.
Corría el año 63 en Sierra de la Verdana cuando Patete fue a buscar trabajo como cuidador de ovejas a un tipo que vivía en una casa rodante, cuando en la espera para la entrevista, vio que Fernando también esperaba tras la puerta del trailer. Sí, año 63, realmente se habían creído los llantos de la pelada prematura? Y resulta que Fernando en los 60 estaba más bueno que el mouse con ruedita, y a Patete le pegó duro. Se había dado cuenta de que le estaba mirando el culo y lo fue a cagar a trompadas.
Ambos consiguieron el trabajo y se fueron con las ovejas a pastorear. Les leían la Biblia todos los días, aunque costaba mucho que sus corderos se mantuvieran en el rebaño de esa manera. Hasta que se dieron cuenta de que no podían tomarse literalmente en serio las cosas que decía ese libro gordo, los ocasos junto a las ovejas y la suave briza que acariciaba sus cabellos los fue acercando en una jodida amistad. Patete tenía esperanzas de que los rumores de los gauchos putos fueran ciertos, aunque Fernando tenía demasiadas ovejas alrededor como para siquiera pensar en homosexualizarse.
Todo terminó cuando encontraron a Fernando de fiesta con una oveja al lado de una fogata que había hecho con la Biblia, y para gran decepción de Patete, tuvieron que afrontar la despedida. Fernando estaba más parecido a Rick Moranis que nunca, Patete lo miró con sus hermosos ojos de un negro azabache y le dijo que lo recordaría por siempre. Fernando sonrió (recordando todas las noches vividas junto a las ovejas) y cada uno se fue por su lado; parecería que no estaba en su destino volver a encontrarlo. Años más tarde se enteró por ahí de que a ese joven con tentadoras entradas le llamaban "Petete", y en su honor, se nombró "Patete" a sí mismo.
Aquí entramos en la edad oculta de nuestro protagonista, en la que no salía de su casa sin una bolsa de papel madera en la cabeza y se había vuelto experto en jugar a las escondidas. Después de varios años se propuso dejarse de joder, y entonces nuestro homosexual y homófilo pato cambió totalmente su imagen a algo más tanguero y fue a probar suerte a Buenos Aires, donde estaba la fiesta. Pero resulta que no fue tanta fiesta para Patete, en cuanto lo vieron entrar en la ciudad un pibe lo agarró y se lo llevó para la feria de animales de Pompeya de los domingos. Pero nadie lo compraba, ese pato era RARO. Fumaba, usaba smoking a rayas y no graznaba, te decía "me mirá con gana' y so' boleta". Como no se lo encajaban a nadie y ni siquiera estaba bueno como para un guiso, lo tiraron en una zanja los muy desgraciados. Ahí fue donde yo lo encontré, le ofrecí un par de mates y lo llevé a casa, al ver un patito mojado e indefenso no pude resistirme a la misericordia de auxiliarlo. Claro que no me esperaba que a la semana me estuviera trayendo minas a la casa, me vaciaba la heladera y me bajaba la Piña Colada. Y el olor a eucalipto de las alfombras no lo saco más.
Pero al menos escuchaba la radio, le gustaba mucho la música. Terminó por querer probar suerte con bandas musicales, y el día que se fue de casa me miró con sus hermosos ojos de un negro azabache y me dijo "me voy a probar suerte con bandas musicales".
Y por lo que me enteré hasta hace no tanto, tuvo sus cuantos porrazos en el duro camino de representante de rockeros. Los tipos le dan jodido a la marihuana entre otras cosas y él no se quedaba atrás. En el 95 probó suerte con una banda de preadolescentes llamada "Los ñoquis de papa", pero el nombre no pegó porque en el fondo ya estaba medio quemado. Por el 98 quiso intentar introducir al mercado a una banda llamada "Los ocho morochos", que ni eran ocho ni eran morochos, pero querían jugar con las vocales. Se llamaban Pepe, Fede, René y Pete, el extranjero. Algunas de sus canciones se titulaban "La mascarada", "La más tarada" y "Asdasdasdasd".
Finalmente, cuando me lo crucé hace un par de meses en el circo de Moskau, me comentó de sus fracasos y de buena onda le pasé un CD de la banda de mis amigos personales de Checkpoint, que con esa la pegaba seguro (socksucker, I know). Al ver los créditos del CD, así jodido con sus cadenas, su campera de cuero y sus jeans gastados, me miró con sus hermosos ojos de un negro azabache y estalló en lágrimas. Yo no entendía nada, hasta que me contó la historia de Petete, pidiéndome que no le cuente a nadie.
Tuve la suerte de ser testigo del reencuentro. Lo llevé a uno de los ensayos, en el que me invitaron como corista. Fui dispuesta a corregirles el término cuando al entrar a la sala de ensayo me los encontré a todos en bolas, con corbata y botellas de alcohol en mano. Después de aclararles que mi intención era participar como coreuta y no corista, les pedí discresión para poder presentarles a su representante en potencia. Petete, con jodida borrachera encima, reconoció a su amigo de antaño, abrazó a Juan Pablo todavía en pelotas y después fue a saludar a Patete. Patete lo miró con sus hermosos ojos de un negro azabache y Petete, a medio vestir, mientras agarraba su remera y su guitarra le pidió al pato que se la sostenga. Y saben muy bien a lo que me refiero y no estoy hablando de la guitarra, hablo de la remera.
Desde entonces Patete estuvo siempre en los ensayos de la banda de su antiguo amor montañés, y luego les presentó a Damián que seguro encajaría en la banda porque decía "trolo" gracioso. Pero del cariño que surgió con los integrantes de Checkpoint, Patete perdió el interés en ser su representante y ligarse monetariamente a ellos, prefirió ser su "mascota" y rodearse de amor y cariños y besitos y mimitos y todas esas cosas cursis que le gusta a todo pato cuasi-puto con los huevos bien puestos y hermosos ojos de un negro azabache.
Así es señores que termina, por ahora, la biografía de este personaje tan importante para la banda. Ningún momento Checkpointerístico sería igual sin sus inteligentes acotaciones e impotente presencia.
Disclaimer: para entendidos, sí, afané un poquito del sutil humor de Cortázar.
(Posteado por Carla, amiga de la casa ^^)


